Juan Perez Archibold
Sociologo y Filosofo
En
la cultura guna, existe una fascinante narrativa que es también una potente
herramienta para comprender la realidad y la teoría del conocimiento. Se nos
presenta una luminosa herramienta para sentir la realidad y conocer el mundo
desde las energías telúricas de la Madre Tierra. Esta narrativa ha enseñado al
pueblo guna a sentir lo tangible e intangible, lo visible e invisible y la
capacidad de aprehender la realidad a través de los sueños.
Imaginémonos
un árbol donde unos pocos se enriquecen y producen la riqueza para ellos, los
poderosos. Ellos tienen el agua, el fuego, lo vegetal y lo mineral. Solo tiran
migajas a los que pasan debajo del árbol, y esos son los guna. Pero los gunas no
pueden derribar solos el árbol, necesitan de otros para cambiar la realidad.
El
árbol de sal simboliza la sociedad, y las migajas que tiran los que están en
los copos representa una realidad distorsionada y superficial que los poderosos
nos engañan nuestra verdadera comprensión de la realidad, que somos pobres por naturaleza.
La
narrativa del mito del árbol de sal da un giro significativo cuando todos y
todas se turnan para derribar el árbol. Este proceso simboliza el camino hacia
el conocimiento y la iluminación intelectual, un viaje arduo y doloroso, pero
profundamente transformador.
Cuando
el árbol es derribado los guna se dan cuenta que de allí está el origen del
agua, del fuego, y unos hombres indispuestos a ceder su riqueza. Para ellos, la
riqueza sigue siendo la única realidad válida, y la propuesta de otra realidad
diferente es inconcebible y amenazante ya que esto es un reflejo de la
resistencia humana al cambio y a la aceptación de nuevas realidades que verdadean.
La
narrativa del árbol de sal, por tanto, no solo ilustra la teoría epistemológica
del pueblo guna, sino también su visión sobre como transformar la realidad y el
papel de los sabios en la sociedad. El sabio tiene la responsabilidad de guiar
a otros hacia el conocimiento y la sabiduría que transforma, aunque esto
implique enfrentarse a la incomprensión y la resistencia de su propia gente.
Esta
narrativa, en última instancia nos invita a transformar nuestra propia
percepción de la realidad y a reconocer la importancia de buscar el
conocimiento no como información sino como sabiduría.