domingo, 8 de septiembre de 2024

Ayagwale, palabra guna que establece una afirmación identitaria

Si revisamos la historia de los pueblos desde su relación con el poder, podemos concluir que a los pueblos Indígenas les urgen liderazgos y aquí en Panamá estamos en condiciones de emergencia en este tema. Requerimos de más empoderamiento interno en nuestras estructuras organizativas para mejorar nuestra situación de empobrecimiento.

Las alternativas en la historia no son oposiciones binarias y eliminar la discriminación y promover el cambio estructural no implica la instauración automática de la igualdad y la justicia. Las desigualdades sociales, económicas y políticas que sufren los pueblos indígenas no están determinadas por existencia de las comarcas, ni por la pereza de sus habitantes, como suele decirse sino son consecuencias de la conquista y colonización que han subsumido las estructuras económicas, sociales, culturales y políticas de Panamá.

Para eso, es importante y urgente la construcción de un nuevo orden simbólico liberador y profundamente democrático desde los pueblos indígenas. Eso es, usar los conceptos indígenas para analizar la vida y sus estructuras. Así quiero hablar de “Ayagwale”, que significa en lengua guna el reconocimiento, hermandad y amistad entre las personas al percibirse como iguales en derechos, que pueden aliarse, compartir y, sobre todo, cambiar su realidad debido a que todos, de diversas maneras, han experimentado la opresión, eso es lo que en teoría la COONAPIP y nuestros Congresos Generales y organizaciones deberían de trabajar con ahínco.

En los diferentes trabajos de campo que he realizado como sociólogo, he visto el miedo de las mujeres y hombres indígenas al cambio, el terror a la libertad a tomar decisiones, pánico al empoderamiento y sobre todo el hecho de perder los subsidios y esto es un gran impedimento en la construcción de la autonomía real. No habrá autonomía real en las comarcas indígenas si no se revoluciona la manera de pensar y el contenido de los pensamientos de que “somos pobres”. Para ello es importante formular claves revolucionarias, en primer lugar, la conciencia, empoderamiento y la identidad como pueblo.

En este sentido, la solución no es hacer leyes, sino tomar el sentido de la historia a nivel económico, político, social y cultural o sea de manera holística pero empoderado desde dentro. De allí la frase de “solo el pueblo salva al pueblo” toma su valor de lucha y la acción colectiva en la búsqueda de justicia y libertad.

En este contexto, el uso de paradigmas indígenas en los análisis sociológicos, políticos y económicos son necesarios, pues desde la perspectiva indígena se construyen alternativas no sólo para los pueblos indígenas, sino también para los otros sectores empobrecidos. Damos experiencia de solidaridad, comunitariedad y creación de liderazgos.

Cuando los pueblos indígenas logren ese Ayagwale, esa conexión, establecerán una afirmación identitaria y se desarrollara una patria unida en la diversidad y sólo así es posible superar la carencia de poder de los pueblos y crear espacios de solidaridad.


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