miércoles, 6 de mayo de 2015

Crónicas de una tierra sin males

El silencio
Yandup, Guna Yala, Panamá
4 de mayo 2015, 8:00pm

El 2 de abril de 1921, Andrés Mojica, intendente de San Blas, asesino y verdugo mal recordado escribió una nota al Dr. Belisario Porras, presidente de la República y títere de los USA, en la que le decía textualmente: Grato me es informar a usted que, de acuerdo con la labor incesante de civilización y progreso…, se ha llevado a efecto del modo más armonioso  y correcto la extirpación total del uso de los alzamuros (narigueras) y guines ( chaquiras) en el sexo femenino de las tribus de Narganá y Corazón de Jesús, conforme a los deseos  de Usted.(…) El desuso de esta costumbre constituye ya en dichas tribus un verdadero paso de adelanto que da  la civilización de indígenas en esta región y nos hace creer que así como abandonaron estas costumbres, acogerán las nuestras en no lejanos días y cambiarán de modo de vivir por completo”.
Firmado: Andrés Mojica, Intendente de San Blas.
Nunca olvidaré la tristeza y turbación que sentí al ver a una abuelita guna de Yandup, en mi último viaje, vestida de traje pero con el agujero en la nariz que testimonia el dolor de una historia indómita, rebelde y sangrienta. De inmediato mis pensamientos construyeron símbolos conceptuales y me trasladaron al mundo de aquellos que vivieron en carne propia la matanza, exterminio y la limpieza étnica. 

Y una noche me pare en silencio por el puente de la amistad, para sentir y escuchar llantos, suspiros y gritos de las abuelas y abuelos de la comunidad en 1921. Vi escenas conceptuales cómo eran arrastrados niños y niñas y violadas muchas abuelas. Todo eso en nombre del progreso y desarrollo.

Saque mi Nokia, escribí e hice una pequeña reflexión: “uno de las ficciones introyectadas en nuestra identidad es la doctrina cristiana de la promesa de un paraíso, tras la muerte, una creencia de redención y salvación para los elegidos, para los que tienen fe en Dios; esta visión sustituye a la idea de la concepción circular de la vida, una teoría cíclica del tiempo y de los movimientos rítmicos muy enlazada con la realidad (el día y la noche, las estaciones, los ciclos de la luna), que es la visión indígena. Muchas de las grandes ruinas que hoy adornan los desiertos y las selvas de la Tierra, son monumentos a la trampa del progreso, recuerdos de civilizaciones que desaparecieron víctimas de sus propios éxitos”.

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