sábado, 2 de noviembre de 2013

Una nueva forma de emprender

En este contexto, tenemos tres desafíos que se relacionan y dinamizan mutuamente.

Una nueva forma de sentir y reconstruir nuestra memoria.
Fundamentalmente, es la reconstrucción de la experiencia radical y profunda de los pueblos indígenas, esto es trazar el mapa  de nuestros valores, historia y  lengua. Un enfoque en el que podemos exclamar, asombrarnos, para conocernos, sentir la comunidad y reconstruir la vida. Pero para eso tenemos que fortalecer nuestro sistema educativo propio, endógeno y comunitario, unido al mundo exógeno.

Una nueva forma de hacer política. Construir y fortalecer el poder de decisión desde nuestros congresos generales, locales apoyados por organizaciones indígenas. La necesidad de planificar, prever y proyectar se impone cada vez más en nuestros pueblos y ajustes organizativos. Tenemos que comprender que la política indígena desde nuestra cosmovisión nos enseña a ser constructivos, creativos, a pesar y seguir la solución a los problemas de la comunidad de modo realista, factible y a no quedarnos en el menor señalamiento de los defectos y las incapacidades de los demás.


Una nueva forma de producir la riqueza. Tenemos que elaborar un proyecto para producir con racionalidad Kuna y distribuir con equidad sus frutos. Desarrollo en el que todos quepamos. En el que los valores de la solidaridad, comunidad, intercambio y la espiritualidad comunitaria fundamentan nuestro desarrollo y producción de los alimentos. Revivir la experiencia de comer y tomar todos del mismo plato y tinaja.

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